paradigmasPARADIGMAS EN EL MUNDO DEL VINO
Capítulo II
*Pilar Meré

“La sabiduría consiste muchas veces en cambiar una cosa por la otra.”
anónimo
En el capítulo I de “Paradigmas  en el mundo del vino” inicié mencionando que el mundo del vino, también se ha regido, en diversos momentos, por paradigmas, que normalmente contienen un rasgo de verdad y otro de subjetividad.
La industria vitivinícola mundial empezó a tomar un curso diferente hace 35 años, aproximadamente. Esta dinámica abrió las puertas a explorar prácticas enológicas y vitícolas diversas, con lo cual, se rompe con tradiciones y se prueban nuevos conceptos.

Desde finales  de los años setenta, en un contexto internacional, destaca el renacimiento de los Vinos del Nuevo Mundo, los cuales se distinguen por diferentes  condiciones de producción que se reflejan en distintos estilos de vino, empleo de diversos canales de distribución y comercialización y consumidores con características particulares, entre las que cabe citar:

•    Mayor apertura para el conocimiento y aceptación de productos innovadores y de vanguardia,
•    Interés por conocer, probar y vivir la “experiencia del vino”,
•    Ampliación del segmento en cuanto a sus características sociodemográficas, psicográficas y económicas, (Edad, ubicación, preparación cultural y académica, sexo, nivel socioeconómico, etc.)
•    Menor lealtad de marca,
•    Consumidores más exigentes, guiados por un estilo particular de vida en el cual, el incremento de la tecnología ha favorecido el considerar un valor, la rapidez de respuesta, para la satisfacción inmediata de las necesidades y deseos.

En esta sinergia, los productores han encontrado en el Vino del Nuevo Mundo, las características idóneas para satisfacer al novel consumidor y, a la par, elaborar productos cuyo consumo, desplazamiento y rotación,  se lleva a cabo en corto tiempo, puesto que el vino  permanece un periodo breve en bodega, (comparativamente con los vinos del viejo mundo que tienen un periodo de crianza en barrica y botella),  y por lo tanto, en el caso de los Vinos de Nuevo Mundo la tendencia está enfocada a la producción de volumen y, desde luego, a un retorno de inversión mucho más inmediato.

Uno de los temas importantes que se cuestionan hoy es la utilización del corcho o las nuevas opciones que han surgido.  Vale hacer un breve resumen de lo que es el corcho.
•    Se obtienen de la corteza del alcornoque (Quercus suber)
•    Crece muy despacio. Presenta una capa de corteza exterior adecuada para la producción del corcho hasta los 45 años.
•    Portugal es el primer país productor de corcho.
•    670 000 has. De bosques de alcornoques
•    31% de la superficie de cultivo del mundo, por delante de España, Argelia y Marruecos.
•    Anualmente produce 190 000 toneladas de corcho.
•    51% del total de lo que se utiliza en el mundo.

 

En la actualidad, varios países del Nuevo Mundo y algunos tradicionales han modificado algunos insumos en la producción del vino,   como es el caso de la sustitución del corcho por tapones sintéticos, taparoscas o incluso empaques de tetrapack .

Estas nuevas manifestaciones, propias y aceptables para vinos jóvenes que están elaborados para un consumo inmediato, protegen al producto contra el temible TCA (tricloranisol) que es un compuesto  causado por un hongo del género penicilum, el cual, al combinarse con el cloro utilizado en el proceso de fabricación de corchos, produce la enfermedad del corcho que permea y contamina el vino, lo que conocemos como  “vino encorchado” o que tiene corcho y se caracteriza por un olor y sabor desagradables a humedad o “trapo sucio”, que hacen intomable el vino, condición que significa una merma muy importante para el productor y el comercializador, ya que las estadísticas hablan de una contaminación de vino, a nivel internacional, que va del rango del 5% hasta el 20%.

Los Vinos del Nuevo Mundo, como ya mencioné, se caracterizan por ser vinos jóvenes, sin crianza en barrica, frescos, frutales, puesto que su propósito es mantener los aromas primarios, es decir, las características de las cepas con las cuales han sido elaborados, muchos son monovarietales, están destinados para un consumo inmediato y son, por lo tanto, vinos de muy fácil beber, ideales para un público poco conocedor y una opción interesante para los paladares más exigentes.  Pueden acompañar diversos platos ligeros y son, también, ideales como aperitivos.

El movimiento pro taparosca empezó en Australia y Nueva Zelanda, con el Riesling y Sauvignon, vinos delicados y aromáticos que son los primeros  afectados por los caprichos de los corchos naturales defectuosos.

Hoy por hoy, afirma Peynau de Laroche, que El vino no respira a través del corcho y gracias a esa acción evoluciona en botella. Peynaud explica “…constatamos el contrario de la oxidación, es un fenómeno de reducción o de asfixia por el cual el vino se transforma…” y Ribereau-Gayon afirma “el oxígeno no es el agente natural del envejecimiento del vino”. Paradigma, por demás, hasta ahora aún sostenido.
En tanto que la bodega chilena Errazuriz establece las ventajas y desventajas del uso de tapa rosca, mencionando:

 

Ventajas:
Adiós a la contaminación provocada por el corcho.
Adiós a la oxidación aleatoria del vino.
Vinos con un sabor más fresco y vivaz.
Envejecimiento prolongado y controlado de vinos tintos y blancos.
Uniformidad en el envejecimiento entre las botellas.
Comodidad: fácil de abrir.
Almacenamiento vertical y horizontal. Posibilidad de poder volver a cerrar las botellas cómodamente.
Sensación de seguridad al servir el vino, se sabe de antemano que estará en impecables condiciones.

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